La Semana Santa llega a su fin con el Señor resucitado y el mundo igual que ayer cuando estaba muerto. La resurrección por fortuna es de los espíritus, aunque la imaginería espiritual que ha poblado estos días nuestras calles no creo que esté especialmente feliz de tanta alegría, pues ahora les toca esperar un añito hasta volver a sacar las imágenes a las calles. Lo cual, no lo vamos a negar, no deja de tener cierta emoción estética y ser un buen reclamo para locales y foráneos que vienen a contemplar los pasos en el “marco incomparable” (qué expresión con tanto éxito) de Granada.
Pues la semana, incluyendo el fin de semana de Cádiz, ha tenido unos compañeros habituales a los que hay que agradecer su paciencia y tolerancia con uno mismo, o sea, conmigo. Natalia, Antonio, C. (a C. la he llegado a ver durante 9 días consecutivos). C. se reconocerá a si misma, pues yo me privo de dar su nombre completo para no ganarme su censura. Bueno, también ha habido otra Carmen estos días, aunque al final desapareció en las tinieblas del incienso granadino y le acabé perdiendo la pista.
Dormir por la mañana y procesionar por la noche. Esa ha sido mi Semana Santa. Lo mejor sin duda la gente, amig@s de amig@s que he conocido. De Madrid, destacar a las auténticas binomias, Violeta y Paloma. Os debo una visita dentro de 10 días para dejar mi huella donde Antonio Gala y Pedro Almodóvar lo han hecho tantas veces. Y luego, también estuvieron Eloise, María, Emilio … y C., siempre C.
La noche del Sábado Santo celebramos la resurrección con un concierto en Planta Baja, ZooState, un grupo que toca canciones de U2. Los recuerdos de Bono cantando el verano pasado en Madrid eran inevitables. Y tras el concierto, bailecito… Conocí a Elena y a un par de amigas suyas. Sin duda no llevabamos el mismo grado de alcohol en sangre (yo apenas, pues conducía), pero las chicas fueron tolerantes con mi grado de sobriedad. Especialmente una…
Dicen que la sinceridad es una virtud. Sin duda, a veces es amarga o desagradable, pero ayuda a quitarse cortesías y no deja de ser un modo de romper barreras. La chica en cuestión, Ángela, se me acercó sin haber hablado previamente y me dijo que si yo lo bailaba todo igual. UN apunte muy acertado, que yo ya sabía y que supongo que los demás también, pero que no me suelen echar a la cara tan directamente. La verdad que, tirada la piedra, yo no tuve reparos en alagar a la susodicha que, verdaderamente se movía con mucho arte, adecuando sus contoneos al ritmo de cada canción (a diferencia de otros). En “venganza”, al menos, la siguiente vez que se acercó la privé de bailar media horita hablando del uno y del otro. Por si algún día nos encontramos, procuraré haber tomado unas clases de baile, las de ella no las menciono … por cortesía. Un placer en cualquier caso.
3 responses so far ↓
1 VIOLETA // Apr 18, 2006 at 12:59 pm
Seguro que si no bailas bien ( tendré que verlo ) tienes arte para exportar en otras disciplinas.
2 e. // Apr 18, 2006 at 3:17 pm
Me alegra que haya estado bueno el show de la cover band! gracias por tu visita!
Un abrazo, e.
3 Natalia // Apr 19, 2006 at 3:17 pm
El sol sale todos los días, para todo el que vive bajo la amenaza de sombras.
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