AZ me pasa una noticia publicada en la web de la Universidad de Granada sobre los resultados de un trabajo verdaderamente interesante realizado por investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico (menudo nombre!). La lástima es que, como dice mi amigo Ramón, en relación con gran parte de la investigación empírica que se hace en nuestra área, para ese camino no hacían falta tantas alforjas (o como sea la expresión). El titular de la noticia no nos descubre nada nuevo (espero): “Un estudio ratifica la importancia de las fantasías eróticas en la experiencia del deseo sexual”. En líneas generales, la investigación señala que
Según datos de la Asociación Española para la Salud Sexual, la falta de la libido es una de las principales causas de disfunción sexual en la población española femenina.
Investigadores de la UGR han explicado en los hombres el 32% de la inhibición del deseo sexual, a partir de las actitudes sexuales negativas (baja erotofilia) y de la presencia o ausencia de determinados tipos de fantasías sexuales, mientras que en la mujer se explica tan solo el 18% de dicha inhibición a partir de la ansiedad, las actitudes sexuales negativas (erotofobia) y la ausencia de fantasías sexuales de tipo íntimo.
La noticia completa, que adjunto al final, tiene algunos aspectos que llaman la atención. El investigador responsable afirma que “en España apenas existen instrumentos fiables y válidos para evaluar el deseo sexual”. Lástima, también en este ámbito carecemos de instrumentos adecuados, aunque no acierto a imaginar cuáles pueden ser. Yo creo que, dado que llevar una vida sexual satisfactoria es un elemento clave para la felicidad ciudadana, deberían proponer al Gobierno, tan propenso a utopías sociales, que, en la Encuesta de Población Activa, el INE introdujera alguna preguntilla sobre deseo sexual. A lo mejor, cada parado satisfecho sexualmente, podría contar como medio parado. Sarna con gusto no pica, que dicen.
Últimamente estoy sensible a las cuestiones estadísticas y no he podido evitar fijarme en la muestra tomada para hacer el estudio: “la muestra de población estudiada, compuesta por 608 personas con edades comprendidas entre los 13 y 43 años”. A los 43 no dudo que el deseo sexual siga vigente (y plus ultra), pero ¿¿¿a los 13 años??? Que me dirán que sí, que existe, pero estudiar la falta de deseo o las disfunciones sexuales a esa edad parece un poco excesivo, quizá un poco más de confianza en la juventud no vendría mal.
Salvando mi ignorancia sobre la investigación académica en este campo, sólo me queda decir que tal vez no haga falta más evidencia empírica y sí quizá más práctica.
La NOTICIA:
C@MPUS DIGITAL Científicos del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada han evaluado el grado en el que algunas variables psicológicas como la erotofilia (actitud positiva hacia la sexualidad), las fantasías sexuales y la ansiedad se relacionan con el deseo sexual en el ser humano.
Como asegura el investigador Juan Carlos Sierra Freire, en España apenas existen instrumentos fiables y válidos para evaluar el deseo sexual. Ante este vacío, los investigadores han adaptado el Inventario del Deseo Sexual de los autores Spector, Carey y Steinberg. Una herramienta que permite evaluar por un lado, el deseo sexual solitario, y por otro, el interés de iniciar o mantener relaciones sexuales con otra persona (deseo sexual diádico). Esto último, se considera de gran importancia ya que “aporta información relevante sobre las posibles discrepancias en el deseo que se dan en una pareja”. Y es que según datos de la Asociación Española para la Salud Sexual, la falta de deseo es una de las principales causas de disfunción sexual en la población española femenina.
El poder de la imaginación
Los resultados de la investigación, que han sido publicados recientemente en las revistas Análisis y Modificación de Conducta y Psychological Reports, desvelan una importante relación entre el deseo sexual y la erotofilia en el caso de los hombres. Éstos reaccionan de forma más positiva hacia los estímulos y pensamientos sexuales, y los aceptan con mayor facilidad. Una actitud que junto con las fantasías sexuales íntimas potencian la libido. No obstante, el investigador destaca que las personas en algunos casos pueden vivir algún tipo de fantasía como algo negativo. Así, los investigadores han observado esta conducta en los participantes varones, donde las fantasías sexuales sadomasoquistas inhiben de forma directa el deseo sexual.
Por su parte, las mujeres también comparten con los hombres el juego de la imaginación, y experimentan un mayor deseo sexual en la medida en que se tienen fantasías sexuales íntimas. Sin embargo, respecto a los estados emocionales transitorios como la ansiedad, ésta afecta intensamente a la función sexual en la mujer, pues “suelen presentar más trastornos de ansiedad que los hombres”.
Con la muestra de población estudiada, compuesta por 608 personas con edades comprendidas entre los 13 y 43 años, los investigadores han explicado en los hombres el 32% de la inhibición del deseo sexual, a partir de la disminución de la erotofilia como de algunas fantasías sexuales, mientras que en la mujer se explica el 18% de dicha inhibición a partir de incrementos en la ansiedad y el descenso de fantasías sexuales íntimas. Según Juan Carlos Sierra, estos datos ponen de manifiesto que dentro del papel que juegan estos factores psicológicos en la respuesta sexual humana, éstos varían según el sexo de las personas.
Educación sexual
El deseo desencadena las demás fases del acto sexual, excitación y orgasmo, por lo que mantener relaciones si no existe ese deseo puede afectar negativamente al resto de las fases de la respuesta sexual. Según el investigador, “esta primera etapa es la más compleja ya que está influenciada por múltiples factores”. Así, el deseo sexual se explica a partir de un modelo tridimensional que incluye aspectos neurofisiológicos, psicológicos y sociales. Por tanto, para que el ser humano tenga la experiencia de deseo sexual es necesario un adecuado funcionamiento neurohormonal con una estimulación sexual adecuada. “A esta complejidad se añade el hecho de que no existe un modelo de comparación, como por ejemplo ocurre en la fase de excitación del hombre, donde se sabe si es mayor o menor en función de la erección”.
Juan Carlos Sierra indica que es fundamental la educación sobre la respuesta y la estimulación sexual y sobre las actitudes saludables hacia el sexo, pues así la actividad sexual en estas personas resultará más placentera, y en ellas serán menos frecuentes las disfunciones sexuales. A su vez, este estudio destaca la importancia de las fantasías eróticas en la sexualidad. De hecho, y descartada cualquier anomalía orgánica (carencias hormonales, trastornos endocrinos, entre otros), en terapia sexual se suelen utilizar las fantasías sexuales para reducir los niveles de la ansiedad de ejecución o de desempeño sexual, un campo de investigación en el que trabajan actualmente los científicos granadinos.
8 responses so far ↓
1 antonioz // Nov 8, 2006 at 11:55 am
Jejeje, gracias por el post.
Se me ocurre una idea, que cada uno ponga su página web erótico-pornográfica favorita, ¿vale?
Esteban no me borres el comentario…
2 Esteban // Nov 8, 2006 at 11:58 am
Yo me inhibo… me vas a acabar buscando problemas jajajaja
Ya que te gusta, a ver si lo enlazas
3 N. // Nov 8, 2006 at 5:15 pm
“Educación sexual
El deseo desencadena las demás fases del acto sexual, excitación y orgasmo, por lo que mantener relaciones si no existe ese deseo puede afectar negativamente al resto de las fases de la respuesta sexual.”
¡Que importante es la educación! Propongo que cada cual eduquemos a todos los que podamos. Pongamos en práctica nuestro lado más cultivado para evitar afectar negativamente a nadie… lo digo como pedagoga…la creatividad es la base de todo aprendizaje, así que a calentarse la cabeza.
4 N. // Nov 8, 2006 at 5:17 pm
Por cierto, os he visto más cortados que con el tripartito ¿os motiva más? ¿es más fácil fantasear con política?
5 Natalia // Nov 8, 2006 at 7:29 pm
Natalia, estoy de acuerdo.. hacemos mil bromas en torno a este tema, pero no lo abordamos, la mayoría de las veces, desde el frente más serio… y digo serio por decir algo: cuántas parejas no viven ese tema con frustración, con pudores, con miedos… por no relativizar, por no relajarse, por no dejar fluir las sensaciones, los deseo…es un tema precioso, divertido y que nos interesa a todos… hay muchos prejuicios, mucha dificultad para expresar la experiencia personal… apuesto por mejorar nuestra calidad en las relaciones sexuales desde el punto de humor y la creatividad, sin duda… y SIEMPRE desde el diálogo.
¡¡DIVIÉRTANSE SIN LÍMITES PRACTICANDO EL SEXO, POLISEOS!!!
6 Esteban // Nov 8, 2006 at 8:50 pm
Lo sabía, AZ, N. y Natalia no podían fallar a esta cita. Ahora las veremos tomando unas cervezas. A ver si se atreven a dejar mañana las conclusiones que alcancemos con alcohol de por medio.
7 Miguelito // Nov 13, 2006 at 12:23 am
Menos mal que tenemos a las mujeres… además, de ellas han salido los comentarios mas interesantes de este post…
8 Metropolid.com: reportes tránsito, tecnología, sexo, restaurantes, qué hacer, a donde ir y qué ver en la tele si vives en la ciudad de Guatemala - La importancia de las fantasías eróticas // Oct 26, 2009 at 6:33 pm
[...] La educación sexual es el complemento ideal para tener actitudes saludables hacia el sexo, concluye el documento, pues así la actividad resultará más placentera y serán menos frecuentes las disfunciones sexuales. (Lea el blog: http://polisea.net/blog/?p=236) [...]
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