Formas de incendiar una noche
Nunca antes había presenciado una carga policial. No soy amigo de grandes tumultos ni manifestaciones callejeras que suelen ser propicias para que minorías de exaltados den rienda suelta al vandalismo. Repruebo los actos violentos que la noche del miércoles protagonizaron algunos malos “aficionados”.
Manifestado lo anterior, tras ver la final de Champions, me acerqué con unos amigos y amigas a la Fuente de las Batallas. Allí el ambiente era de fiesta. Había congregadas unos cientos de personas junto a la fuente que se encontraba vallada y custodiada por un grupo de policías. Estaba muy cerca del centro del “tumulto”, que alrededor de las 23:15 horas únicamente se dedicaba a cantar y vitorear a su equipo entre banderas del Barcelona y de España. A partir de un determinado momento observé como, a escasos metros, los policías se pertrechaban con escudos. Entonces un “niñato” arrojó una botella a la zona acordonada donde estaban las fuerzas de seguridad, sin alcanzar a ninguno de ellos. La respuesta no se hizo esperar, en escasos minutos la policía cargaba contra todos los que se encontraban celebrando el título en la Fuente de las Batallas: escudos, porras y escopetas sin mayores miramientos. El primer comportamiento agresivo que percibí, salvo el incidente de la botella, fue el de la carga policial, que se producía alrededor de las 23:30 horas.
Desconozco si fueron policías locales o nacionales, desconozco si hubo órdenes de instancias superiores, o de si había predisposición. Lo que tengo claro es que la mecha de violencia latente que siempre parece existir en este tipo de manifestaciones públicas, anoche se encendió de forma prematura, desproporcionada e irresponsable por quienes se suponía que estaban allí para protegernos. Amigos madridistas, presentes en la celebración de otros títulos, me comentaron que nunca había ocurrido nada igual aún habiendo mucha más gente y comportamientos más agresivos.
Sobraron balas de goma y golpes. A medianoche regresaba a casa sorprendido, indignado y preocupado. Preocupado por toda la gente que no cesaba de subir Recogidas en dirección al centro, con su alegría y ganas de celebración, sin saber que la policía, a esa altura de la noche, ya había quemado sus balas y había dado a los violentos “razones” para reventar una noche de fiesta. A costa del resto de aficionados y de granadinos.



Estas y otras fotos sobre la noche, así como un relato de los hechos, en el blog de Campanilla.
October 14th, 2006 at 11:08 pm
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