Fraga y la libertad de expresión

Esta carta trata de los insultos, los intentos de agresión, las agresiones y la libertad de expresión. Recuerdo algunos hechos y los enumero tal y como me vienen a la memoria. Hace unos años Ibarretxe visita la Universidad de Granada para hablar de su Plan en la clausura de un curso. Carrillo y otros intelectuales presentan un libro en Madrid. Investidura de Carrillo como doctor Honoris Causa por la Universidad Autónoma de Madrid. José Bono en una manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Actos del partido de los Ciutadans en Cataluña. Acebes y Piqué en un acto de partido en Martorell. El secretario de organización del PP en Cataluña devolviendo mamporrazos en el mismo acto. Felipe González en Madrid. Arcadi Espada en Cataluña. Ayer, Fraga en la inauguración del curso académico en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de Granada. Toda esta enumeración es sólo un breve recordatorio de actos de ejercicio de la libertad de expresión que acabaron en insultos, intentos de agresiones o agresiones por parte de grupos radicales.

Con frecuencia se nos olvida que antes de emitir, defender, apoyar o rebatir opiniones políticas, hay una serie de condiciones que deben cumplirse. La primera de ellas es la existencia de un sistema político que permita la articulación formal de las mismas. La segunda es que los derechos políticos de los ciudadanos se respeten escrupulosamente, especialmente, la libertad de expresión. La defensa de la libertad de expresión es un bien común de los demócratas que debe preservarse por encima de ideologías y de partidismos.

Siendo la protesta y la denuncia algo legítimo, estamos alcanzando una situación en la que acciones que coartan dicha libertad se hacen más frecuentes y comunes. En este sentido, es preciso desacreditar la “justificación”, de escaso nivel ético e intelectual, que viene a resumirse con expresiones como “quien siembra vientos recoge tempestades” o “es que vinieron a provocar”. Todo ello demuestra que tanto grupos de “izquierdas” como de “derechas”, carentes de capacidad para mover a los ciudadanos por la fuerza de sus ideas y proyectos, sólo son capaces de montar algaradas que atentan contra los derechos, no sólo de los políticos, sino de los mismos ciudadanos a los que pretenden representar desde sus actitudes totalitarias.
En la conferencia no sólo había un grupo de radicales que pretendía reventar el acto, sino que, de forma pacífica y haciendo uso de la ironía, estudiantes de la propia universidad llevaron a cabo un teatro en el que vestidos con atuendos “conservadores” manifestaban su rechazo a través de una alabanza y apoyo exacerbado al conferenciante. Sin embargo, de nuevo, el radicalismo, apaga y oscurece las propuestas originales y pacíficas de una protesta que respeta el uso de la palabra. Con independencia de la ideología de cada cual, y no siendo la mía cercana a la del señor Fraga, ayer, sin llegar a la violencia, se coartó el derecho a la libertad de expresión, no sólo del político, sino principalmente de los que allí pretendían escucharle.

Algunos blogueros que tratan el tema: Rafael Estrella, Antonio Casas, o Jorge Aspizua.

En prensa: Granada Digital, El País, o toda la colección de noticias que ofrece Google News.

2 Responses to “Fraga y la libertad de expresión”

  1. Folleto informativo repartido en la Facultad de Sociología y CC. Políticas Says:

    DON MANUEL FRAGA. Un español de bien.

    “Llevo más de medio siglo de servicio público” (El País, 31-07-2006)
    “Yo siempre miro hacia delante y estoy en contra de querer revisar la Historia o de juzgarla” (Octubre 1999)

    SEMBLANZA

    El hombre que hoy visita a cuenta de la Universidad de Granada (cenas y cocktails, hotel y transporte) la facultad de Sociología y Ciencias Políticas para hablar de España y su futuro (!) no tendría escrúpulos en firmar una sentencia de muerte contra cualquiera de nosotros, si la legalidad se lo permitiera. Ni de censurar estas letras.

    “La legalización del Partido Comunista es un verdadero golpe de Estado” [Declaraciones sobre el PCE, poco después del asesinato de cinco de sus militantes, abogados, en la madrileña calle Atocha, 1977].

    Nacido en Vilalba (Lugo) el 23 de noviembre de 1922. Consejero de las Cortes nacional-católicas y diplomático, puestos todos ellos obtenidos -por la Gracia de Dios- mediante oposición durante el gobierno de Franco.

    “Los hijos de buena familia son más listos y cuando concursan en una oposición tienen más posibilidades de alcanzar el éxito” [Sobre los casos de nepotismo en la Diputación Provincial de Orense, 7 de marzo de 1998].

    Manuel Fraga se afilió muy pronto a la Falange. Fue un miembro muy destacado del régimen de terror de Franco: secretario general del Instituto de Cultura Hispánica en 1951; secretario nacional del Consejo de Educación Nacional; secretario general técnico del Ministerio de Educación en 1953, y Consejero Nacional del Gobierno de Franco. Finalmente, fue recompensado por el Caudillo con el Ministerio de Información y con la Vicepresidencia en el primer gobierno de la monarquía española.

    “Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria” [Desde la Oficina de Información Diplomática. 1949]

    - 1962: Ministro de Información y Turismo. Publicación de la represiva “Ley de Prensa e Imprenta”, y del Estatuto de la Publicidad. Fue promotor, además, del modelo de desarrollo basado en el turismo masivo y la especulación urbanística en nuestras costas, paso firme a la sustitución de nuestra economía productiva por una de servicios, trabajo basura y dinero negro.

    - 1963: “En calidad de ministro de Gobernación, pasaba por el Palacio de El Pardo, para que el generalísimo Franco firmara el fusilamiento por comunista del joven Julián Grimau. Ese mismo año, Fraga, ideólogo del franquismo, elaboró la campaña 25 años de paz. Y como acto culminante de su hacer político franquista, en septiembre de 1975 volvería a visitar a Franco para recomendar el fusilamiento de cinco jóvenes, cuestión que el tirano cumplió a rajatabla” (Marcos Roitman en La Jornada de México. 10 de octubre de 2004).

    - 1976: Ministro de Gobernación. Vitoria. La policía, a sus órdenes, ametralla a una multitud de obreros en huelga encerrados en una iglesia. El resultado fueron cinco obreros muertos y multitud de heridos por arma de fuego.

    “¡La calle es mía!” “Por supuesto, tengo que decir que la responsabilidad [es] de los que siguen echando la gente a la calle con mensajes de un tipo o de otro, les correspondía íntegra en cuanto a resultados trágicos como los que hemos vivido en Vitoria. Que este triste ejemplo sirva de gran lección para todo el país en los meses próximos” [Advertencias mafiosas en declaraciones a la prensa tras los hechos].

    - 1976: Ministro de Gobernación. Navarra. Policía y guardia civil, a sus órdenes, observan pasivamente mientras terroristas de ultraderecha disparan con ametralladoras y munición del ejército a una multitud desarmada que acudía pacíficamente a una peregrinación al Monasterio de Irache, en Ayegui. Los ataques se repetirían minutos después en la ascensión de esa montaña de Montejurra. Murieron dos personas, y decenas fueron heridas. Sólo hubo tres detenidos, que quedan en libertad meses después con nuestra particular ley de impunidad: la Ley de Amnistía.

    - 1977: Como Ministro de Interior en el Gobierno de Arias-Navarro, operan con impunidad los siguientes grupos paramilitares: Batallón Vasco Español (BVE), la Alianza Apostólica Anticomunista, ATE (Anti-Terrorismo ETA), los Comandos Antimarxistas, Grupos Armados Españoles (GAE) y los Guerrilleros de Cristo Rey. No condena nunca esta violencia.

    “En materia de lucha contra el terrorismo, no seré yo quien [en nombre de los derechos humanos y la democracia] le saque a Vd. los colores” [Reunión con F. González en 1983 para diseñar la “política antiterrorista”].

    - 1977: Junto con otros seis ex-ministros de Franco, funda, irónicamente, Alianza Popular. Siguiendo la misma lógica estratégica de los paramilitares mencionados, sitúa en la diana a “los más peligrosos enemigos de España: el comunismo y el separatismo”.

    - 1990: Presidente de la Xunta de Galicia. Curiosamente, él había sido en 1978 el líder del “simpático movimiento político-social” que se opuso a las autonomías en España, y muy especialmente a la gallega.

    “Nación sólo hay una e indestructible. El resto, que se llamen como quieran” [El País. 27 de junio de 2006].

    - Prolonga su mandato tras procesos electorales cada vez más manipulados (votan hasta los muertos del extranjero). Durante su mandato, se fomenta el nepotismo, los sobornos y la corrupción. Convierte al Parlamento gallego en un órgano muerto, y obtiene un peculiar éxito: mientras que la economía española crece en el periodo 1991-1999, Galicia se hunde en el paro y la economía sumergida.

    “¡Y si se ponen tontos, se les pega un cañonazo y punto!” [Durante su incompetente gestión ante el desastre del buque petrolero ‘Prestige’, reacciona así ante las evasivas de los demás buques petroleros para no acercarse a las costas de Galicia, 2003].

    “El alcalde ha actuado desde la buena fe. Me siento avergonzado de la hipocresía de los grupos de izquierda y los colectivos feministas que me reclaman que me apiade de la pobre niña cuando han estado luchando por el aborto sin condiciones, por el amor libre o por las parejas de hecho aunque sean del mismo sexo… ¡Vamos a dejarnos de menudencias!” [En enero de 2004, tras la condena al alcalde de Toques (La Coruña), del PP, por abusos sexuales a una menor].

    - 2006: Recompensado por sus cincuenta años de entrega al “servicio público”, Manuel Fraga vive su jubilación cómodamente en la Cámara del Senado. El crimen sí paga.

    “Spain is different!”

    Suscriben esta “semblanza”: Foro por la Memoria, Sindicato de Estudiantes y Juventudes Comunistas.

  2. az Says:

    Como dice polisea: “Con independencia de la ideología de cada cual, y no siendo la mía cercana a la del señor Fraga, ayer, sin llegar a la violencia, se coartó el derecho a la libertad de expresión”.

    Siguen sin ser razones para evitar que hable, quizás somos nosotros los que no lo hacemos lo suficiente, o lo suficientemente bien.

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