Archive for the 'Constitucion' Category

Un nuevo tratado para la UE

Wednesday, June 27th, 2007

Esta noche he asistido a un debate organizado por los PES activists en Bruselas. Un ambiente muy internacional, en una sala de reuniones no excesivamente grande pero perfectamente equipada para la traducción simultánea. En principio el encuentro iba a contar con la presencia de Rasmussen presidente del Partido Socialista Europeo, pero un vuelo de urgencia no le ha permitido asistir a la cita. En su lugar varios europarlamentarios, entre ellos, un español, Carlos Carnero (este es su blog).

Iba a sintetizar algunas de sus ideas expuestas, sin embargo he descubierto en su blog una intervención suya en el Parlamento Europeo donde recoge los principales puntos. Vale la pena escucharlo para cogerle el pulso a cual es la apuesta para Europa del partido socialista europeo y en este caso de algunos representantes españoles.


Hoy Carlos Carnero ha señalado que tras la cumbre de la semana pasada prácticamente todos los elementos principales que recogía el proyecto de Constitución Europea van a salir adelante, si bien el nuevo tratado será probablemente mucho más complejo y extenso que la criticada Constitución. En ese sentido vale la pena leer su artículo de ayer en El País: Europa, todos al tren.

Al margen, algunas propuestas planteadas por Carlos Carnero para crear una mayor conciencia de Europa en los ciudadanos son las siguientes:

  • Elaboración de un programa electoral conjunto para toda la Unión con añadidos nacionales.
  • Posibilidad de que candidatos de un país puedan presentarse en otro.
  • Realización de consultas públicas, no vinculantes (ya que la idea de referendum produce rechazo en algunos estados), coordinadas por la Comisión Europea y realizadas al mismo tiempo que las elecciones europeas.

Dos apuntes sobre el Proyecto de Estatuto

Tuesday, May 23rd, 2006

Hoy publica Manuel Chaves en El País un artículo titulado “La realidad de Andalucía”. De él extraigo dos fragmentos que me parecen especialmente interesantes como argumentación. 

Sobre la oportunidad de la reforma de Estatuto (contra el argumento: “a los ciudadanos no les interesa”) 

La gran falacia que suelen emplear algunos, por cierto los mismos que no parecen tener otro tema de conversación, es que las reformas estatutarias en modo alguno están entre las principales preocupaciones de los ciudadanos. Es evidente: tampoco los españoles se levantan cada mañana pensando en los Presupuestos Generales del Estado o en la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional, y no por eso vamos a restarle importancia en el devenir de España.

Sobre la “realidad nacional”:

Está causando también mucho ruido interesado la inclusión, en el preámbulo, del término “realidad nacional”. Y todo ello aunque no tenga más objetivo que reforzar la definición de “nacionalidad” que Andalucía ya incluyó en su Estatuto en 1981 (han leído bien: hace 26 años). ¿Por qué ser “nacionalidad”, que es un término que en el lenguaje coloquial todos emparejamos con el calificativo “española” que figura en nuestros pasaportes, pasa desapercibido y aludir a que “la Constitución reconoce la realidad nacional de Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad de España” (ésta es la propuesta del PSOE, rechazada por el PP) supone un escándalo y anuncia nada menos que la liquidación de España? ¿No estará tratando alguien de emboscar burdamente su rechazo a toda reforma, a todo avance, a toda modernización del Estado?

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De “realidades nacionales” y de reformas de estatutos

Wednesday, May 17th, 2006

Hace tiempo que tengo en mente escribir un post con el título “la irrealidad nacional andaluza”. No han menguado las ganas de hacerlo, sin embargo el tiempo pasa y se atemperan los ímpetus. Aprovecho la visita que hizo ayer Gaspar Zarrías, consejero de la Presidencia de la Junta, a la facultad de Ciencias Políticas para, después de confrontar mis grandes reservas con uno de los baluartes de la propuesta, dejar por escrito estas reflexiones.

Aclaro que la definición de Andalucía como “realidad nacional” no es, como tampoco lo es la de Cataluña como nación o la de la misma España o Europa o cualquier otra entidad, un tema que me apasione. Intuyo que, al margen de las repercusiones jurídicas que puedan acarrear, no son más que cuestiones sentimentales, importantes, sí, pero en mi caso no más importantes que las que atañen a otro tipo de realidades. Creo que el bienestar de los pueblos se dirime en otros ámbitos.

Ajeno a entrar en debates sobre el ser o no ser de las cosas, considero que la definición de “realidad nacional” aplicada a Andalucía genera dos efectos contraproducentes. En primer lugar, facilita el ocultamiento mediático de un texto de reforma de Estatuto de más de 200 artículos, muchos de ellos pioneros por los avances sociales que consagran. En segundo lugar, el adjetivo “nacional” aplicado a Andalucía genera rechazo entre los ciudadanos andaluces que no sienten, en su gran mayoría, nación aparte de la española.

Cuando la reforma de Estatuto de Cataluña llegó al Congreso de los Diputados, se artículo la fórmula basada en la descripción de un sentimiento constatado por el Parlamento de Cataluña para incluir el término de “nación” en su preámbulo. Dado su carácter descriptivo, y por encontrarse en el preámbulo de la norma, no generaba, en palabras de los responsables socialistas, consecuencias jurídicas. Partiendo de este hecho, parece que hubiera dado igual que en vez de “nación” se hubiera hablado de “estado”, “reino” (como, por cierto, se habla en el nuevo Estatuto de la Comunidad Valenciana) o de “comunidad de vecinos”.

Surge entonces la propuesta de “realidad nacional” para Andalucía con una considerable y lógica polémica. Entre los argumentos que desde algunas fuentes socialistas llegué a escuchar se encontraban los de “no ser menos que ningún otro”, no siquiera en lo sentimental. Una argumentación pobre a mi entender. Si la definición de nación aplicada a Cataluña no tiene repercusión jurídica alguna, ¿por qué hemos de igualarnos con ellos, en terminos “nacionales”, en un ámbito que es puramente descriptivo y que la realidad y el sentimiento de nuestro pueblo andaluz desmiente?

Quizá la razón final que me atrevo a sospechar es que, “por si acaso”, la “nación” catalana tiene algún efecto, es menester apuntarse al carro. Única justificación razonable que me genera dudas y sospechas.

El consejero Zarrías hizo ayer una brillante defensa de los progresos del proyecto de nuevo Estatuto (de reforma tiene más bien poco). Avances que, a causa de la escasa repercusión del debate en la sociedad andaluza y del protagonismo de la “realidad nacional”, han quedado prácticamente ocultos. Mejora, cohesión, bienestar, mejora… son los términos con los que valora la propuesta. Acerca de la definición de Andalucía, dentro de su innegable españolidad, Zarrías la justificó en aras de una búsqueda de consenso con IU y Partido Andalucista. El Partido Popular, situado en la montaña, poco menos (añado yo) que hubiera definido a Andalucía como “nación española”.

El consenso es positivo, pero no justifica resultados que contravienen la realidad, aunque Clavero fuera el artífice de la propuesta. Las razones que el consejero esgrimió al ser interpelado sobre la justificación de la definición de “realidad nacional” fueron dos:

  1. modo de reflejar un cierto sentimiento andalucista que es evidente que existe;
  2. forma de otorgar soporte “intelectual” a la configuración de Andalucía como “nacionalidad histórica” tal y como ya se recoge en el actual Estatuto de Autonomía de Andalucía.

Esta segunda motivación era para mí nueva y no la encuentro desencaminada si tenemos en mente que quizá entre “nacional” y “nacionalidad” no tanta distancia.

Finalmente, en estos tiempos posmodernos, no aptos para melancólicos, me quedo con la postura que Luis García Montero planteara hace unas semanas en su columna de El País: no deja de atraerme la idea de que, ya que para eso les pagamos, los políticos se dediquen a inventar “qué queremos ser”. Para lo que somos o hemos sido, ya tenemos la Historia.

Una Constitución pro-software libre

Wednesday, May 17th, 2006

¿A nadie le extraña que Internet, y todo lo que tiene que ver con las llamadas autopistas de la información, se nos presente siempre con tanta asepsia política, con tanta neutralidad ideológica?, a mí sí. En este contexto, me pregunto si es posible encontrar un apoyo jurídico-constitucional en España para la promoción del software libre como expresión de los principios de libertad e igualdad. Mi respuesta es que sí, que apostar por el software libre es, sobre todo, una apuesta constitucional.

constitucionEste texto es un extracto de un artículo que publica hoy, día de Internet, Esteban González Pons, Senador por Valencia del Partido Popular. Su tesis creo que es tan original como acertada: El software libre es la opción natural dentro de la administración pública que queremos, eficaz y eficiente. Las razones que aporta el autor son básicamente cuatro:

  1. La administración no puede imponer el uso de una determinada marca de software.
  2. La administración, para poder garantizar la seguridad de la información que protege, no puede ignorar el código fuente del software que utiliza.
  3. Es el software el que ha de adaptarse a la administración, y no al revés.
  4. Los funcionarios deben ser libres de poder introducir mejoras en el software.

El artículo completo se puede encontrar aquí: Una Constitución pro-software libre, o pulsando sobre el enlace que hay a continuación.

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